jueves, enero 26, 2012

Álvaro de Campos - "Lentitud de los vapores en el mar..."




(Lentitud de los vapores en el mar...)

Lentitud de los vapores en el mar...
Tanto que ver, tanto que abarcar.
En el eterno presente de la pupila:
islas a lo lejos, costas por despuntar
en la inmensidad oceánica y tranquila.

Más aprisa... Sigamos... Hoy es lo real...
El momento embriaga... El alma olvida
que existe en el moverse... Muelle, carnal...
¿Hacia los botes en el muelle quién desciende?
¿Qué importa? ¡Vamos! ¡Todo es tan real!

¡Cuántas vidas que ignoro que me ignoran!
¡Paso por casas, humo en chimeneas
interiores que adivino! Lloran
en mí deseos lívidos rasantes
del tedio de ser esto aquí, y allí
otro no-yo... Sigamos... ¡Otras tierras!

¡Cuántos paisajes viví!
¡Planicies! ¡Mares! ¡Sierras
a lo lejos! ¡Parecéis, con tanta ondulación,
pinares! ¡Igualdad de las culturas!
Días monótonos de lluvia...
Noches de luna nueva —canto de callejones oscuros.

Antros... Días de sol —de agasajo
de que el mirar abrasa y amodorrado
apenas si tiene espacio para desear...
Campos llenos de cuerpos trabajando
a la sombra de un roble allí aislado
—¡Ah, y yo paso!— un mendigo descansando.

¡Oh lejanía! ¡Oh más-allá! ¡Oh otro! ¡La ruta! ¡Ir!
¡Ir absolutamente! Ir entregadamente.
Ir sin más consciencia de sentir
que la que tiene un suicida en la corriente
que pasa el dolor de la muerte riendo en el agua.

                  ¡Sueño-desolación!
                  Oh deseo mío y tedio de los viajes,
Cansada ansia de mi corazón —
                  Ciudades, brumas, orillas
                  de ríos deseadas para ver...
                  Costa triste, yermo mar
                  gritando secretos,
Negrura acorazada de los pedregales
donde bate chirriando la espuma en el agua —
                  —Frio por la consciencia de mis nervios—
                  de no estar viéndoos, ¡odio-tristeza!
¡Oh Tedio! Sólo pensar en estar viéndoos...

Gozo gloriosamente estéril y huero
de henchir de memorias de ciudades,
de campos fugitivos, hechos poco
en la fuga del tren —sociedades
sólo pensadas de vieja bancarrota.

Sorpresas en el mirar sobre colinas,
ríos bajo los puentes, aguas instantáneas,
grandes ciudades a través de neblinas,
fábricas —humo y fragor— sueños insomnios...

Mares súbitos, a través de carruajes
vistos por mi mirar siempre cansado.
Todo esto cansa, sólo por imaginarlo
tengo en mi alma el tedio de los viajes.

¿Qué quiero ser yo? ¿Qué deseo yo querer?
Cierre yo los ojos, y sea el tren
tan sólo un estremecimiento [¿creciente?1].
Mi cuerpo inerte, mi cerebro que ya nada desea
y que ya no quiere saber lo que es vivir...

Minuto exterior latiendo en mí
minuciosamente, entreondulando2
en una indecisión oscilada sin fin.
Mi cuerpo inerte.... Sigo, recostando
mi cabeza en el vidrio que me tiembla
de encontrar en la consciencia todo mi ser;
¿Para qué viajar? El tedio está al timón
de cada manera angustiada mía.

Por entre árboles —humo...
¡Oh domésticos (...) escondidos!
Oh tedio... Oh dolor... Lo vago es mi rumbo.
Viajo solo por mis sentidos.
Me duele la monotonía de ese viaje...
Me peso... Entreveo sin levantarme.
Estaciones (...) ... [¿Campolides?3]... Reactivan
inútilmente en mí deseos de gozar...




(Lentidão dos vapores pelo mar...)

Lentidão dos vapores pelo mar...
Tanto que ver, tanto que abarcar.
No eterno presente da pupila
Ilhas ao longe, costas a despontar
Na imensidão oceânica e tranquila.

Mais depressa... Sigamos... Hoje é o real...
O momento embriaga... A alma esquece
Que existe no mover-se... Cais, carnal...
Para os botes no cais quem é que desce?
Que importa? Vamos! Tudo é tão real!

Quantas vidas que ignoro que me ignoram!
Passo por casas, fumo em chaminés
Interiores que adivinho! Choram
Em mim desejos lívidos resvés
Do tédio de ser isto aqui, e ali
Outro não-eu... Sigamos... Outras terras!

Quantas paisagens vivi!
Planícies! mares! serras
Ao longe! Pareceis com tanta curva,
Pinheirais! Igualdade das culturas!
Dias monótonos de chuva...
Noites de lua nova — canto de ruelas escuras

Antros... Dias de sol — de agasalho
De que o olhar abrasa e amodorrado
Mal tem espaço para desejar...
Campos cheios de vultos em trabalho
À sombra de um carvalho ali isolado
— Ah e eu passo! — um mendigo a descansar.

O longe! O além! O outro! A rota! Ir!
Ir absolutamente! ir entregadamente
Ir sem mais consciência de sentir
Que tem um suicida na corrente
Que passa a dor da morte na água a rir.

                  Sonho-desolação!
                  Ó meu desejo e tédio das viagens,
Cansado anseio do meu coração —
                  Cidades, brumas, margens
                  De rios desejadas para olhar...
                  Costa triste, ermo mar
                  Barulhando segredos,
Negrume cortiçado dos rochedos
D'onde pulsa chiando a espuma na água —
                  — Frio pela consciência dos meus nervos —
                  De não estar eu a ver-vos, ódio-mágoa!
Ó Tédio! só pensar estar a ver-vos...

Gozo gloriosamente estéril e oco
De encher de memórias de cidades,
De campos fugitivos, feitos pouco
Na fuga do comboio — sociedades
Só pensadas de velha bancarrota

Surpresas no olhar sobre colinas,
Rios sob pontes, águas instantâneas
Grandes cidades através neblinas
Fábricas — fumo e fragor — sonhos insónias...

Mares súbitos, através carruagens
Vistos por meu olhar sempre cansado
Tudo isto cansa, só de imaginado
Tenho em minha alma o tédio das viagens

Que quero eu ser? Eu que desejo querer?
Feche eu os olhos, e o comboio seja
Apenas um estremecimento a [encher?]
Meu corpo inerte, meu cérebro que nada deseja
E já não quer saber o que é viver...

Minuto exterior pulsando em mim
Minuciosamente, entreondulando
Numa oscilada indecisão sem fim
Meu corpo inerte... Sigo, recostando
Minha cabeça no vidro que me treme
De encontro à consciência o meu ser todo;
Para quê viajar? O tédio vai ao leme
De cada meu angustiado modo.

Por entre árvores — fumo...
Ó domésticos (...) escondidos!
Ó tédio... Ó dor... O vago é o meu rumo.
Viajo só pelos meus sentidos
Dói-me a monotonia dessa viagem...
Peso-me... Entreolho sem me levantar
Estações (...) ... [Campolides?]... Reagem
Inutilmente em mim desejos de gozar...



1  Se traduce contextualmente la palabra "encher" como "creciente, conservando la duda de la hipótesis de transcripción de la edición portuguesa.

2  Se conserva el neologismo creado aquí por Fernando Pessoa - Álvaro de Campos, perfectamente comprensible en español.

3  La hipótesis de transcripción de la editora, "Campolides" es de muy difícil elucidación, pues se trataría de una palabra inexistente en la lengua portuguesa y la fragmentariedad del verso que la contiene no da lugar a una deducción contextual. Una interpretación de dicho neologismo podría verterse como "lides del campo" o "faenas del campo", pero no hay asidero alguno para una traducción tal.
Pessoa, Fernando. Álvaro de Campos - Livro de Versos. Lisboa. Estampa. 1993. pp. 273 (Edição crítica. Introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes)




2 comments:

Anónimo dijo...

en el primer verso donde dice "valores",¿no debe decir "vapores"?auttski

Carlos Ciro dijo...

Muchas gracias por la corrección, Anónimo.