jueves, junio 02, 2011

"Elegia na sombra" de Fernando Pessoa

Traduzco nuevamente el maravilloso poema ortónimo "Elegia na sombra" que Pessoa escribiera el 2 de junio de 1935:

Fernando Pessoa - (02-06-1935) - ELEGIA NA SOMBRA

ELEGÍA EN LA SOMBRA

Lenta desfallece la raza, y la alegría
es como una memoria ajena. Pasa
un viento frío en nuestra nostalgia
y la nostalgia toca la desgracia.

Pesa en nosotros el pasado y el futuro.
Duerme en nosotros el presente. Y al soñar
encuentra el alma siempre el mismo muro,
y encuentra el mismo muro al despertar.

¿Quién nos robó el alma? ¿Qué brujería
de qué magia incógnita y suprema
colma nuestras almas de locura y miedo
en esta hora inútil, apagada y extrema?

Los héroes resplandecen en la distancia
en un pasado que no se puede ver
con los ojos de la fe o los del ansia;
recordamos nieblas, sueños para olvidar.

¿Qué crimen otrora cometido, qué pecado
nos impuso esta estéril prueba
que es indistintamente nuestro hado
como bien lo siente nuestro corazón?

¿Qué victoria maligna conseguimos —
¿en qué guerras, con qué armas, con qué armada? —
que así su castigo irreal sentimos
calado hasta los huesos de esta carne errada?

Tierra tan linda con héroes tan grandes,
buen Sol universal localizado
por el mejor calor que aquí expandes,
calor suave y azul sólo a nosotros dado.

¡Tanta belleza dada y gloria ida!
¡Tanta esperanza que, después de la gloria,
sólo descubre que es fácil la caída
de la anónima espalda de la historia!

¡Tanto, tanto! ¿Qué ha sido de quien fui?
¿Nadie vuelve? En el mundo subterráneo
donde la sombría luz por nula duele,
pesando allí donde ya estuvo el cráneo,

¿No restituye Plutón bajo el cielo
un héroe o el ánimo que lo hace,
como Eurídice entregada al dolor de Orfeo;
¿O lo restituye y miramos hacia atrás?

Nada. Ni fe ni ley, ni mar ni puerto.
Sólo el prolijo estancamiento de las tristezas,
como en las tardes sin brillo, en el mar muerto,
la dolorosa soledad de las aguas.

Pueblo sin nexo, raza sin soporte,
que, agitada, indecisa, ni siquiera repare
en que es una raza y que aguarda su propia muerte
como a un tren expreso que aquí parase.

Torbellino de locos, descreencia
de la propia conciencia de ternérsela,
nada hay en nosotros que, firme y crédulo, venza
nuestra imposibilidad de querer.

Plagiario de la sombra y del abandono,
registramos, quietos y vacíos,
los sueños que existen antes de que llegue el sueño
y el sueño inútil que nos deja fríos.

Oh, ¿qué será de nosotros? Raza que fue
una especie de nuevo sol occidental
que tuvo por canon al aventurero y al héroe
y otrora tuvo nombre Portugal...

(¡Habla más bajo! Deja a la tarde ser
cuando menos una extrema quietud
que por ser fin haga doler menos
nuestro corazón desacompasado.

¡Habla más bajo! Somos sin remedio,
salvo si del yermo abismo en que Dios duerme
nos llega a despertar de nuestro tedio
cualquier oscuro sentimiento informe.

¿casi silencio? ¡Nada dices! Callas
la esperanza vacía en que te encuentro,
Patria. ¿Qué locura de tu ser exala?
Tu ni sabes dormir. ¡Habla más bajo!)

Oh incierta mañana de oscuridad
en que el rey muerto vivo retornará
al pueblo innoble y lo completará —
¿Eres algo que Dios quiere u otorga?

¿Cuándo será tu Hora y tu Ejemplo?
¿Cuándo vendrás, desde el fondo de lo dado,
a cumplir tu rito, a reabrir tu templo
vendando los ojos lúcidos del Hado?

¿Cuándo sonará, en el desierto del alma
que Portugal es hoy, sin sentirse,
tu voz, como un balanceo de palma
al pie del oasis de que pueda venir?

¿Cuándo será que esta tristeza inconforme
verá, deshecha tu cerrazón,
surgir un bulto, en la niebla informe,
que nos haga sentir el corazón?

¿Cuándo? Estancamos. La melancolía
de las horas sucesivas [¿?] que el alma tiene
colma de tedio la noche y llega el día
y el tedio aumenta porque el día viene.

Patria, ¿quién te ferió y envenenó?
¿quién, con suave y maligno fingimiento
tu supuesto corazón sosegó
con abundante e inútil alimento?

¿Quién hace que duermas más de lo que dormías?
¿Qué hace que yazcas más que hasta aquí?
Acerco tus manos: ¡Cómo están de frías!
Mano de mi ser que tu amas, ¿qué es de ti?

Vives, sí, vives porque no moriste...
Pero la vida que vives es un sueño
en que indistintamente tu ser viste
todos los sambenitos del abandono.

Duerme, cuando menos una vez, El Deseado
tal vez no sea más que un sueño loco
de quien, por mucho haber, la Patria, amado,
descubre que todo amor por ti es poco.

Duerme, que yo duermo, sólo de saberte
presa de la inquietud que no tiene nombre 
y ni aún revuelta o ansia sabes tener
ni de la esperanza sientes sed o hambre.

Duerme, y a tus pies tus hijos, nosotros que lo somos,
recogeremos, inútiles y cansados
el agasajo del amor que aún ponemos
en tener tus pies gloriosos por amados.

Duerme, madre Patria, nula y postergada,
y, si un sueño de esperanza te surgiere,
no creas en él, porque todo es nada,
y nunca llega aquello que habrá de llegar.

Duerme, que la tarde ha terminado y la noche llega.
Duerme que los párpados del mundo incierto
bajan solemnes, con el dolor que tienen,
sobre la mórbida mirada aún despierta.

Duerme, que todo cesa, y tú con todo,
querrás vivir eternamente,
ficción eterna ante este espacio mudo
¿Qué es un vacío azul? Duerme, que nada siente

ni se detiene ya en el aire, que fuera almo
si no fuera nuestra alma yerma y vacía,
que nuestro destino, viento frío y calmo
es la tarde de nosotros mismos, pálida y fría

como lejano soplo altivo y humano
esa tarde monótona y serena
en que, al morir el emperador romano
dijo: lo fui todo, nada vale la pena.

ELEGIA NA SOMBRA

Lenta, a raça esmorece, e a alegria
É como uma memória de outrem. Passa
Um vento frio na nossa nostalgia
E a nostalgia touca a desgraça.

Pesa em nós o passado e o futuro.
Dorme em nós o presente. E a sonhar
A alma encontra sempre o mesmo muro,
E encontra o mesmo muro ao despertar.

Quem nos roubou a alma? Que bruxedo
De que magia incógnita e suprema
Nos enche as almas de dolência e medo
Nesta hora inútil, apagada e extrema?

Os heróis resplandecem a distância
Num passado impossível de se ver
Com os olhos da fé ou os da ânsia;
Lembramos névoas, sonhos a esquecer.

Que crime outrora feito, que pecado
Nos impôs esta estéril provação
Que é indistintamente nosso fado
Como o sentimos bem no coração?

Que vitória maligna conseguimos —
Em que guerras, com que armas, com que armada? —
Que assim o seu castigo irreal sentimos
Colado aos ossos desta carne errada?

Terra tão linda com heróis tão grandes,
Bom Sol universal localizado
Pelo melhor calor que aqui expandes,
Calor suave e azul só a nós dado.

Tanta beleza dada e glória ida!
Tanta esperança que, depois da glória,
Só conhecem que é fácil a descida
Das encostas anónimas da história!

Tanto, tanto! Que é feito de quem foi?
Ninguém volta? No mundo subterrâneo
Onde a sombria luz por nula dói,
Pesando sobre onde já esteve o crânio,

Não restitui Plutão a sob o céu
Um herói ou o animo que o faz,
Como Eurídice dada à dor de Orpheu;
Ou restituiu e olhámos para tráz?

Nada. Nem fé nem lei, nem mar nem porto.
Só a prolixa estagnação das mágoas,
Como nas tardes baças, no mar morto,
A dolorosa solidão das águas.

Povo sem nexo, raça sem suporte,
Que, agitada, indecisa, nem repare
Em que é raça e que aguarda a própria morte
Como a um comboio expresso que aqui pare.

Torvelinho de doidos, descrença
Da própria consciência de se a ter,
Nada há em nós que, firme e crente, vença
Nossa impossibilidade de querer.

Plagiários da sombra e do abandono,
Registramos, quietos e vazios,
Os sonhos que há antes que venha o sono
E o sono inútil que nos deixa frios.

Oh, que há-de ser de nós? Raça que foi
Como que um novo sol ocidental
Que houve por tipo o aventureiro e o herói
E outrora teve nome Portugal...

(Fala mais baixo! Deixa a tarde ser
Ao menos uma extrema quietação
Que por ser fim faça menos doer
Nosso descompassado coração.

Fala mais baixo! Somos sem remédio,
Salvo se do ermo abismo onde Deus dorme
Nos venha despertar do nosso tédio
Qualquer obscuro sentimento informe.

Silêncio quase? Nada dizes! Calas
A esperança vazia em que te acho,
Pátria. Que doença de teu ser se exala?
Tu nem sabes dormir. Fala mais baixo!)

Ó incerta manhã de nevoeiro
Em que o rei morto vivo tornará
Ao povo ignóbil e o fará inteiro —
És qualquer coisa que Deus quer ou dá?

Quando é a tua Hora e o teu Exemplo?
Quando é que vens, do fundo do que é dado,
Cumprir teu rito, reabrir teu Templo
Vendando os olhos lúcidos do Fado?

Quando é que soa, no deserto de alma
Que Portugal é hoje, sem sentir,
Tua voz, como um balouço de palma
Ao pé do oásis de que possa vir?

Quando é que esta tristeza desconforme
Verá, desfeita a tua cerração,
Surgir um vulto, no nevoeiro informe,
Que nos faça sentir o coração?

Quando? Estagnamos. A melancolia
Das horas sucessivas que a alma tem
Enche de tédio a noite e chega o dia
E o tédio aumenta porque o dia vem.

Pátria, quem te feriu e envenenou?
Quem, com suave e maligno fingimento
Teu coração suposto sossegou
Com abundante e inútil alimento?

Quem faz que durmas mais do que dormias?
Que faz que jazas mais que até aqui?
Aperto as tuas mãos: como estão frias!
Mão do meu ser que tu amas, que é de ti?

Vives, sim, vives porque não morreste...
Mas a vida que vives é um sono
Em que indistintamente o teu ser veste
Todos os sambenitos do abandono.

Dorme, ao menos de vez. O Desejado
Talvez não seja mais que um sonho louco
De quem, por muito ter, Pátria, amado,
Acha que todo o amor por ti é pouco.

Dorme, que eu durmo, só de te saber
Presa da inquietação que não tem nome
E nem revolta ou ânsia sabes ter
Nem da esperança sentes sede ou fome.

Dorme, e a teus pés teus filhos, nós que o somos,
Colheremos, inúteis e cansados
O agasalho do amor que ainda pomos
Em ter teus pés gloriosos por amados.

Dorme, mãe Pátria, nula e postergada,
E, se um sonho de esperança te surgir,
Não creias nele, porque tudo é nada,
E nunca vem aquilo que há-de vir.

Dorme, que a tarde é finda e a noite vem.
Dorme que as pálpebras do mundo incerto
Baixam solenes, com a dor que têm,
Sobre o mortiço olhar inda desperto.

Dorme, que tudo cessa, e tu com tudo,
Quererias viver eternamente,
Ficção eterna ante este espaço mudo
Que é um vácuo azul? Dorme, que nada sente

Nem paira mais no ar, que fora almo
Se não fora a nossa alma erma e vazia,
Que o nosso fado, vento frio e calmo
E a tarde de nós mesmos, baça e fria

Como longínquo sopro altivo e humano
Essa tarde monótona e serena
Em que, ao morrer o imperador romano
Disse: Fui tudo, nada vale a pena.

2-6-1935
Poemas de Fernando Pessoa 1934-1935 (Edição Crítica das Obras de Fernando Pessoa. Volume I. Tomo V)Fernando Pessoa. (Edição de Luís Prista) Lisboa: Imprensa Nacional - Casa da Moeda, 2000. pp. 201-205.

2 comentarios:

Fabio dijo...

Olá, Carlo. En mi blog, voy a escribir algo sobre lá biografia de Pessoa, que acaba de ser publicada en Brasil. Te invito a mi blog. Fábio.

Carlos Ciro dijo...

Muito obrigado, Fabio, pela tua recomendação e pelo comentário. Vou visitar o teu blog. Não tenho ainda a biografía publicada pelo Jose Paulo Calvacanti mais spero de a-ter pronto nas minhas mãos.